domingo, 10 de dezembro de 2017

Carta de Ramón Cabanillas 24



En abril de 1930, Cabanillas acudiu a Madrid para asistir como representante da lingua galega ás sesións da Academia e desde alí escribe a Enrique Peinador para darlle conta das rexoubas da política madrileña.
CONFIDENCIAL
EL SECRETARIO DE LA SECCIÓN GALLEGA
        EN LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA

Sr. Don Enrique Peinador Lines

Mondariz – Balneario

Querido Enrique: Estuve en casa de tu madre, en donde todos están bien, y entregué la medalla de la Franqueira que ha gustado mucho.

Del nombramiento de alcaldes todavía no se sabe nada porque en Gobernación llevan, ahora, eso con una gran reserva. Parece que los referentes a la provincia de la Coruña se conocieron con anterioridad a la firma de las Rs. Os. Y se armó la gorda con los telegramas de Galicia pidiendo anulaciones y rectificaciones. Mi impresión es que ahí no habrá nombramiento: sé que tu petición está anotada. Ayer me dijo la señora de Viguri que Matilde León y su hermana eran amigas de Carmen Bugallal, la señora de Barrón: éste está muy preocupado con una probable oposición en Puenteareas y no me sorprendería que tratase de acercarse. Leí, y me chocó, que está nombrado secretario del Juzgado de 1ª instancia de Puenteareas, Ricardo Chantrero, un amigo mío, casado con una sobrina de una tía política mía: digo que me chocó porque no creo que Sestelo, a sus años, cambie la residencia.

El lunes pasado, en el Palace, donde almorcé con González Parra, me saludó Don Gabino y con él se acercó García Durán que me dijo que su hermano Raul será el alcalde de Mondariz.

El bugallalismo, en la opinión, en los círculos, en las academias, en todas partes, está tenido en poco: todo el mundo crée que es una cosa muerta, pese a esta galvanización del momento. Ayer he visto reir a varios señores graves comentando la noticia de que el buen Don Gabino hablará en el mitin de afirmación monárquica en la plaza de Toros: nadie lo crée. Los gallegos con quien hablé, políticos y no políticos, convienen en que si este Gobierno hace las elecciones (que no las hará o las hará a principios del año próximo) y si se entrega en la extensión que hasta ahora le concedió al bugallalismo, es necesario darle la batalla con todas las armas en acción conjunta: he visto, por mis propios ojos, una carta de Cambó que tiene esta pregunta “¿pero, es posible que en Galicia se tolere todavía a Bugallal?” Cábalas políticas, a montones. Encasillados, producto de imaginaciones acaloradas, a centenares. ¡Qué habrá de cierto en ello, que Berenguer dijo ayer a un amigo íntimo que, hasta la hora presente, no se había ocupado ni mucho ni poco ni nada del asunto! Solamente por curiosidad te voy a dar unos nombres que oigo citar con insistencia: Pontevedra, Emiliano, Raymundo, Portela, Pedro Sangro. – Puentecaldelas, Portela, Antonio Casas, Barros de Lis, Sanz de Vicuña. – Cambados, Garra, Creixell, Meillán, Paratcha, Juanito Gil Armada, Marqués de Santa Cruz. – Tuy, Ordoñez, Portela, Basilio y un candidato tapado de Berenguer. – Estrada, Vicente, Sangro. – Puenteareas, Barrón, Don Gabino. Amado Garra, Emiliano, Portela, Calvo Sotelo. – Lalín, Sanz de Vicuña, Calvo Sotelo, Jorge Quiroga, Cavalcanti, etc, etc. Con los mismos nombres y con otros las variantes figúrate a que número llegarían. Y esto sin contar con que todavía no comenzaron a moverse los constitucionalistas, los melquiadistas, los autonomistas, los laboristas y los primoriveristas. Los laboristas son los que seguirán a Martínez Anido, entre los que figura Castelo (Pepín Ramiranes) que me pidió la firma para un manifiesto. Como verás, hay para reir un rato.

Tormo está bastante delicado: persona veracísima me dijo que se había sometido a un régimen de ayuno para adelgazar y que se había puesto un poco raro: se levanta a las cinco y media de la mañana y, en pelo y a pié, se marchaba a Puerta de Hierro. Lo he visto y saludado el día de la recepción de Rubió y Lluch y quedé de ir a verlo en el Ministerio, pero sus viajes relacionados con los nombramientos de rectores no me permitieron hallarle. Se dice que durará poco. Estuve en el negociado de Contabilidad: no halle al señor Larra. La impresión allí es que esa y otras obras se demorarán hasta que la baja de la libra consienta la movilización de las pesetas: no hay que olvidar que estamos en plena dictadura económica.

Estuve en la recepción de Peña en la Academia de Medicina (mucha y buena gente y un lleno de estudiantes) y allí encontré a tu hijo que está muy bien y en la secretaría particular de Romanones.

Nuestras sesiones se cerrarán con la de mañana.

Sabes cuanto te quiere tu buen amigo

Ramón
Abril, 1º


Este envío confidencial pon de manifesto a rede clientelar que administra a designación dos cargos públicos no primeiro terzo do século XX: alcaldes que veñen predeterminados antes da publicación dos resultados oficiais, candidatos postos a dedo polos caciques locais, as forzas vivas aliándose para impedir a entrada nas institucións dos candidatos alternativos...

Enrique Peinador tamén declara as súas preferencias sobre quen debe presentarse como candidato polo concello de Mondariz. A solicitude segue o seu curso e Cabanillas informa que Manuel Barrón, representante bugallalista por Ponteareas, talvez procure un achegamento a Peinador por medo a non renovar o escano como deputado.

O bugallalismo, porén manter as redes clientelares que garanten o control local, comeza a ser visto como un poder esmorecente (Gabino Bugallal faleceu en 1932) e mesmo os aliados conservadores no parlamento téñeno por unha pexa para os seus intereses.

Pola capital comezan a correr as relacións cos nomes dos candidatos conservadores para as eleccións municipais. Non obstante, Dámaso Berenguer, sucesor de Primo de Rivera, non elaborou aínda as candidaturas.

Ao cabo, as eleccións celebráronse o 12 de abril de 1931, logo da dimisión do xeneral Berenguer en febreiro, provocando a caída da monarquía desautorizada polos resultados favorables para a República.

Pero antes diso, como anota Cabanillas na carta, as familias políticas representadas na ditadura procuran mover as pezas para situarse en posición vantaxosa diante da nova situación que albiscan e que había esborrallar temporalmente o seu poder.